La reciente entrega de Forbes House Chef's Table fue un evento memorable que fusionó la distinción culinaria con el diseño de vanguardia. La visionaria Amaya Arzuaga, reconocida diseñadora y directora del restaurante Taller de Arzuaga, se unió a la talentosa chef ejecutiva Sara Ferreres para concebir una experiencia gastronómica sin igual. El resultado fue un menú que encapsuló la pureza y la identidad de la marca Arzuaga, con el vino como eje central de la narrativa. Esta velada trascendió lo meramente culinario, ofreciendo una inmersión profunda en la filosofía de un restaurante que valora la autenticidad y la creatividad en cada plato.
La noche del lunes, 23 de marzo, se grabó en los anales de Forbes House como un hito. El Taller de Arzuaga, bajo la dirección de mujeres excepcionales, fue el anfitrión de una nueva edición de Forbes House Chef's Table. Amaya Arzuaga, cuyo ingenio abarca tanto el diseño de moda como la dirección gastronómica, colaboró con la chef Sara Ferreres para forjar un repertorio culinario que resonó con la esencia de Arzuaga y la riqueza de sus viñedos. La experiencia fue una oda a la finca y la bodega, narrando una historia sin adornos sobre la génesis del restaurante. Se hizo hincapié en la inventiva que impulsa el proyecto, incorporando un toque inesperado que desafía las convenciones, infundiendo innovación en la tradición.
Lo que hizo a esta edición de Forbes House Chef's Table verdaderamente especial fue su habilidad para comunicar el alma y el propósito del aclamado restaurante, enclavado en la bodega familiar Arzuaga Navarro en Quintanilla de Onésimo, Valladolid. Los asistentes, entre los que se encontraban la presentadora Raquel Sánchez Silva y el fotógrafo Uxío Da Vila, contribuyeron a enriquecer la velada. Juntos, se embarcaron en un viaje culinario que exploró la identidad de la finca a través de productos locales, la reinterpretación de la tradición y una selección de vinos excepcionales y añadas cuidadosamente elegidas. La fusión de sabores se complementó con un desfile de moda, donde la diseñadora presentó algunas de sus creaciones textiles, añadiendo una dimensión artística y elegante al evento.
El festín comenzó con una selección de entrantes, que incluía un suculento steak tartar de presa con pan brioche, una delicada papada con caviar osietra y unas croquetas de Joselito. Estos manjares se maridaron con un vino blanco Pago Florentino 2021 y un Reserva 2021, preparando el paladar para lo que vendría. En la mesa, se sirvieron cuatro entrantes que rendían homenaje a la Ribera y a Arzuaga, evocando sus diversos paisajes: el río, el campo, el monte y la huerta. El recorrido culinario incluyó pan de cristal con trucha en adobo, huevas y velo de papada ibérica; sesos de lechazo empanados; corzo marinado con crema de hierbas aromáticas y hoja de acedera; y una hoja de salvia en tempura de azafrán con roast beef de ciervo.
El maridaje continuó con una serie de Chardonnays Fan Doro de diferentes añadas (2024, 2023, 2022 y 2021), seguidos de reinterpretaciones de platos clásicos. Una gilda de pichón con tomate seco, kalamata y solomillo curado, acompañada de un reconfortante consomé, deleitó a los comensales. Del «huerto ecológico» llegaron bocados frescos y técnicamente impecables, como el escabeche de perdiz con manzana y albahaca, la cebolla en diversas texturas y los delicados guisantes lágrima con quisquillas y cecina. Sara Ferreres infundió un toque de nostalgia con una sopa de ajo con migas, yema y una crema intensa, antes de pasar a los platos principales: mero con crema de piñones y trufa, arroz de pichón con pechuga a la brasa, garra confitada y un brioche con mousse de interiores, y unas chuletillas de lechazo, cocinadas a la perfección.
El cierre dulce estuvo a cargo de un postre centrado en el AOVE, que consistía en un bizcocho de cornicabra con aceituna, miel y frutos secos, seguido de unos petit fours. Este final puso el broche de oro a un viaje que celebró la creación y la evolución en Arzuaga y su restaurante-taller. En resumen, la colaboración entre Amaya Arzuaga y Sara Ferreres en el Forbes House Chef's Table no solo deleitó los sentidos, sino que también rindió homenaje a la armonía entre la gastronomía y la moda, cimentando la reputación de Arzuaga como un epicentro de innovación y excelencia. La meticulosa selección de ingredientes, la creatividad en la presentación y la curaduría de vinos destacaron la profunda conexión del restaurante con su entorno y su compromiso con la reinvención constante.