El célebre psiquiatra y divulgador, Luis Rojas-Marcos, sostiene que el ingenio y la capacidad de reír son componentes esenciales para una existencia plena y sana. Según su perspectiva, esta cualidad humana, universal por naturaleza, va más allá de ser una simple distracción; es una herramienta de supervivencia que nos permite enfrentar las complejidades de la vida con una actitud renovada. El especialista enfatiza la necesidad de incorporar el humor en nuestro día a día, considerándolo una parte indispensable de nuestro bienestar integral.
Rojas-Marcos subraya que la risa no es solo un bálsamo para el alma, sino un elemento que nutre la autoestima y fomenta una perspectiva más equilibrada ante los desafíos. La forma en que nos hablamos internamente juega un papel crucial en este proceso. Desde la infancia, se nos enseña a interactuar cortésmente con los demás, pero a menudo olvidamos la importancia de cultivar un diálogo interno positivo. Este diálogo, según el psiquiatra, es la base sobre la cual construimos nuestra autoimagen y resiliencia. Aprender a tratarnos con la misma amabilidad y respeto que ofrecemos a los demás es un paso fundamental para fortalecer nuestro amor propio y, consecuentemente, nuestra capacidad de encontrar el lado divertido de las situaciones.
Además, el artículo explora cómo el humor es un factor determinante en la gestión de las adversidades. Aquellos individuos que poseen un locus de control interno, es decir, que creen firmemente en su capacidad para influir en los resultados de su vida, suelen ser más aptos para emplear el humor como estrategia de afrontamiento. Esta habilidad les permite no solo reírse de sí mismos y de las circunstancias, sino también mantener una visión optimista y proactiva frente a los obstáculos. La autocompasión, entendida como la capacidad de reconocer nuestras debilidades y aceptarlas sin juicios severos, es otro pilar fundamental para desarrollar un sentido del humor saludable y una autoestima robusta.
En resumen, el humor, lejos de ser una trivialidad, se revela como un recurso invaluable para la salud mental y emocional. Su práctica constante, junto con una comunicación interna constructiva y una actitud de autocompasión, nos equipa para navegar las vicisitudes de la vida con mayor ligereza y optimismo, reforzando nuestra conexión con los demás y mejorando nuestra calidad de vida en general.